viernes, 23 de noviembre de 2012

El Himno Olímpico


El Himno Olímpico (o Ολυμπιακός Ύμνος, en el griego original) es una pieza musical que fue compuesta por Spirou Samara con palabras de un poema del griego Kostis Palamas. Se cantó por primera vez el 25 de marzo de 1896, por un coro compuesto por miembros de las sociedades musicales de Grecia, en la ceremonia inaugural de los I Juegos Olímpicos de Atenas 1896 en el Estadio Panathinaiko.

Fue aprobado por el Comité Olímpico Internacional en su 55º Sesión en 1958 en Tokio, Japón. Oficialmente el himno solo existe en griego, inglés y francés; debido a que éstos dos últimos son los idiomas oficiales del COI.
El Himno Olímpico ha sido interpretado en griego por común acuerdo durante las ceremonias de inauguración y clausura en Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008. Sin embargo también se ha entonado en diferentes idiomas en las demás ediciones, los cuales son normalmente del país que alberga los Juegos Olímpicos.





Letra Original Griega 

Αρχαίο Πνεύμα αθάνατο, αγνέ πατέρα
του ωραίου, του μεγάλου και του αληθινού,
Κατέβα, φανερώσου κι άστραψε εδώ πέρα
στη δόξα της δικής σου γης και τ' ουρανού.

Στο δρόμο και στο πάλεμα και στο λιθάρι
Στων ευγενών αγώνων λάμψε την ορμή
Και με το αμάραντο στεφάνωσε κλωνάρι
και σιδερένιο πλάσε και άξιο το κορμί. (δις)

Κάμποι, βουνά και θάλασσες φέγγουνε μαζί σου
σαν ένας λευκοπόρφυρος μέγας ναός.
Και τρέχει στο ναό εδώ προσκυνητής σου (δις)
Αρχαίο Πνεύμα αθάνατο, κάθε λαός. (δις)
 normalmente del país que alberga los Juegos Olímpicos.

 Letra traducida al Español

Espíritu inmortal de la antigüedad, Padre de lo verdadero,
lo hermoso y lo bueno. Desciende,
preséntate, Derrámanos tu luz sobre esta tierra y bajo este cielo,
Que fue el primer testigo de tu imperecedera fama.

Dad vida y vivacidad a esos nobles juegos
Arrojad, guirnaldas de flores que no palidecen.
¡A los victoriosos en la carrera y en la contienda!
¡Crea, en nuestros pechos, corazones de acero! (bis)

En tus ligeras llanuras, montañas y mares
Brillan en un matiz roseo y forman un enorme templo
En el que todas las naciones se reúnen para adorarte, (bis)
¡Oh espíritu inmortal de la antigüedad! (bis)
 

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