El Himno
Olímpico (o Ολυμπιακός Ύμνος, en el griego original) es una pieza musical que fue compuesta por Spirou Samara con palabras de un
poema del griego Kostis Palamas. Se cantó por primera vez el 25 de
marzo de 1896, por
un coro compuesto por miembros de las sociedades musicales de Grecia, en la
ceremonia inaugural de los I Juegos Olímpicos de Atenas 1896 en
el Estadio Panathinaiko.
Fue aprobado por el Comité Olímpico Internacional en su
55º Sesión en 1958 en Tokio,
Japón.
Oficialmente el himno solo existe en griego,
inglés
y francés; debido a que éstos dos últimos son los
idiomas oficiales del COI.
El Himno Olímpico ha sido interpretado en griego por común acuerdo
durante las ceremonias de inauguración y clausura en Sídney 2000, Atenas 2004 y
Pekín 2008. Sin embargo también se ha entonado en diferentes idiomas en las
demás ediciones, los cuales son normalmente del país que alberga los Juegos
Olímpicos.
Letra Original Griega
Αρχαίο
Πνεύμα αθάνατο, αγνέ πατέρα
του
ωραίου, του μεγάλου και του αληθινού,
Κατέβα,
φανερώσου κι άστραψε εδώ πέρα
στη
δόξα της δικής σου γης και τ' ουρανού.
Στο
δρόμο και στο πάλεμα και στο λιθάρι
Στων
ευγενών αγώνων λάμψε την ορμή
Και
με το αμάραντο στεφάνωσε κλωνάρι
και
σιδερένιο πλάσε και άξιο το κορμί. (δις)
Κάμποι,
βουνά και θάλασσες φέγγουνε μαζί σου
σαν
ένας λευκοπόρφυρος μέγας ναός.
Και
τρέχει στο ναό εδώ προσκυνητής σου (δις)
Αρχαίο
Πνεύμα αθάνατο, κάθε λαός. (δις)
normalmente del país que alberga los Juegos
Olímpicos.
Letra traducida al Español
Espíritu
inmortal de la antigüedad, Padre de lo verdadero,
lo
hermoso y lo bueno. Desciende,
preséntate,
Derrámanos tu luz sobre esta tierra y bajo este cielo,
Que
fue el primer testigo de tu imperecedera fama.
Dad
vida y vivacidad a esos nobles juegos
Arrojad,
guirnaldas de flores que no palidecen.
¡A
los victoriosos en la carrera y en la contienda!
¡Crea,
en nuestros pechos, corazones de acero! (bis)
En
tus ligeras llanuras, montañas y mares
Brillan
en un matiz roseo y forman un enorme templo
En el
que todas las naciones se reúnen para adorarte, (bis)
¡Oh
espíritu inmortal de la antigüedad! (bis)
