La última
olimpiada de la antigüedad, con una larga lista de campeones, nombres y proezas,
fue la del año 394, ya en la era Cristiana. Prohibidos por el emperador romano
Teodosio I, por considerarlos un espectáculo pagano, condenó a la antorcha
olímpica a mantenerse apagada durante muchos años.
El fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna fue Pierre de Fredy,
Barón de Coubertin . Nacido en el seno de una familia aristocrática, siempre
estuvo interesado en la educación y creía que el deporte tenía el poder de
beneficiar a la humanidad y alentar la paz entre las naciones del mundo.
| Pierre de Coubertin |
La Llama Olímpica es el símbolo más venerado de los Juegos
y la idea fue adoptada de los Juegos Antiguos, donde la llama sagrada
permanecía encendida en el altar de Zeus durante la competencia. En los Juegos
de Amsterdam de 1928 hubo por primera vez un pebetero permanente para la llama
olímpica. Desde el año 1936, la llama es encendida en Grecia y transportada
haciendo relevos de la antorcha hasta la sede de los Juegos. Esto simboliza la
unión entre los juegos de la antigüedad y los juegos modernos. La llama es
encendida en el antiguo sitio de Olimpia por los rayos naturales del sol
reflejados en un espejo curvo. Es encendida en una ceremonia por una mujer
vestida con las ropas usadas en la antigüedad y es ella quien se la entrega al
primer corredor.
Próximamente hablaremos del papel que tuvieron las mujeres en los primeros Juegos Olímpicos modernos. ¡Hasta pronto! Anita y Cami.
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