viernes, 26 de octubre de 2012

Reivindicación de los Juegos Olímpicos


La última olimpiada de la antigüedad, con una larga lista de campeones, nombres y proezas, fue la del año 394, ya en la era Cristiana. Prohibidos por el emperador romano Teodosio I, por considerarlos un espectáculo pagano, condenó a la antorcha olímpica a mantenerse apagada durante muchos años.
El fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna fue Pierre de Fredy, Barón de Coubertin . Nacido en el seno de una familia aristocrática, siempre estuvo interesado en la educación y creía que el deporte tenía el poder de beneficiar a la humanidad y alentar la paz entre las naciones del mundo.

Pierre de Coubertin
Coubertin no se desilusionó y fundó el 23 de junio de 1894 el Comité Olímpico Internacional en una ceremonia llevada a cabo en la Universidad de La Sorborne en París. Dos años más tarde, tras grandes esfuerzos se llevaron a cabo los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en la ciudad de Atenas, Grecia. En ellos participaron  poco mas de 200 deportistas, en representación de 14 países, en un total de 43 eventos.
La Llama Olímpica es el símbolo más venerado de los Juegos y la idea fue adoptada de los Juegos Antiguos, donde la llama sagrada permanecía encendida en el altar de Zeus durante la competencia. En los Juegos de Amsterdam de 1928 hubo por primera vez un pebetero permanente para la llama olímpica. Desde el año 1936, la llama es encendida en Grecia y transportada haciendo relevos de la antorcha hasta la sede de los Juegos. Esto simboliza la unión entre los juegos de la antigüedad y los juegos modernos. La llama es encendida en el antiguo sitio de Olimpia por los rayos naturales del sol reflejados en un espejo curvo. Es encendida en una ceremonia por una mujer vestida con las ropas usadas en la antigüedad y es ella quien se la entrega al primer corredor.


Próximamente hablaremos del papel que tuvieron las mujeres en los primeros Juegos Olímpicos modernos. ¡Hasta pronto! Anita y Cami.

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